Odontogía en el futuro

Una mirada a la odontología que viene

La salud en general, y la dental en especial, suelen ser campos donde los avances tecnológicos están a la orden del día. Ahora bien, es habitual que te encuentres con un desfile tal de noticias y descubrimientos que llegues a dudar de la fiabilidad de ciertos adelantos. En este post vamos a intentar arrojar un poco de luz a algunas de las revoluciones que más han sonado últimamente en el mundo de la odontología.

 

Desde las Google Glass a la impresión 3D

 

Un ejemplo de novedad especialmente llamativa son las famosas Google Glass. Desde que fuera lanzado en 2014, este dispositivo desarrollado por el gigante Google, ha generado enormes esperanzas en muchos ámbitos de aplicación, entre ellos el clínico.

El principio básico de estas gafas reside en la realidad aumentada, es decir, la combinación de un entorno real con elementos virtuales añadidos. Para la odontología, esto podría significar que durante una operación de cirugía reconstructiva maxilofacial, por ejemplo, el doctor visualizase en tiempo real datos como las constantes del paciente o los pasos a seguir durante la intervención. Algo así sería fantástico, ¿verdad? Sin embargo, la idea se fue desinflando un poco a medida que Google pareció fijar sus prioridades en otros proyectos no menos impresionantes. Hoy por hoy ciertos aspectos de las Google Glass necesitarían ser mejorados para su adecuada aplicación clínica, caso del sobrecalentamiento de la estructura de las gafas.

Sin embargo, como decíamos al principio, podemos hablar de otros avances tecnológicos que, sin haber tenido un bombo mediático exagerado, han sabido ocupar huecos en odontología. Hablamos de la impresión 3D en la odontología, con la aparición de nuevas técnicas, reducción de tiempos, nuevos materiales para la implantología, aparición de nuevos tratamientos… Toda una revolución tecnológica.

Otra novedad interesante es la solución para la periimplantitis, un problema bucal que se origina en los tejidos que rodean un implante dental, debilitando el hueso sobre el que se sustenta el implante, pudiendo ocasionar incluso la pérdida de éste.

Tras las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años, han ido surgiendo alternativas a la simple retirada del implante, como el desbridamiento subgingival, que consiste en separar el tejido para aliviar la inflamación y restaurarlo.

En medio de esta gran ola de información en la que sucesivamente aparecen nuevas técnicas y nuevos métodos, es importante identificar, sin caer en un exceso de euforia, aquellos avances que sí tienen base contrastada, aquellos que ofrecen garantías para ser aplicados en el futuro en la sanidad dental.