“Dens” sana in corpore sano: la salud de tus dientes beneficia a tu salud general

En este blog hemos hablado en numerosas ocasiones de la importancia que tiene la salud de tu boca, dándote consejos para un cuidado óptimo y asesorándote sobre formas de prevenir dolencias dentales. Pero a veces ocurre que los efectos de estas patologías no acaban en la boca, sino que derivan en otras afecciones sobre tu organismo. Con motivo del Día Mundial de la Salud, este post trata de poner el foco en cómo el buen estado de tus dientes redundará positivamente en evitar complicaciones sobre enfermedades que aparentemente podían resultarte ajenas a la boca.

La boca dice mucho de tu salud

Nuestra boca puede presentar indicios de una buena salud general o reflejar síntomas de enfermedades. Algunas de ellas que afectan a otras zonas del cuerpo, pueden tener sus primeras manifestaciones en la cavidad oral. Dolencias como ciertos tipos de diabetes, alteraciones de la tiroides, enfermedades cardíacas o incluso cuadros cancerígenos, provocan lesiones bucales que, a veces, son claves para un diagnóstico más certero. Esto demuestra hasta qué punto la boca es un fiel reflejo de nuestra salud, y lo importante que es acudir periódicamente al dentista. En estas revisiones rutinarias, los profesionales podrían identificar anomalías y alertarnos con tiempo de algunos problemas de salud.

Además, en la boca se pueden detectar algunos problemas relacionados, por ejemplo, con la carencia de vitaminas y minerales y estados nutricionales deficitarios.

Enfermedades bucodentales que afectan al resto del organismo

Veamos ahora esta conexión a la inversa. Un ejemplo de la repercusión de la salud oral sobre la salud general es la enfermedad periodontal. La periodontitis, además de provocar la progresiva merma de la base ósea que sostiene los dientes (y que puede derivar en la pérdida de éstos), también aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o desarrollar diabetes. Se ha constatado que las infecciones en la boca pueden hacer crecer los niveles de azúcar en la sangre. Por otro lado, las dolencias gingivales hacen aumentar las probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares. Según la Sociedad Española de Cardiología (SEC), el dentista hoy en día tiene “una trascendencia crucial”, ya que “puede jugar un papel similar al que tienen los médicos generales en lo que respecta a la labor de prevención y detección de enfermedades”.

En definitiva, una buena salud empieza por seguir unos buenos hábitos de vida, donde son parte esencial la higiene y el cuidado de dientes y encías. Recuerda dedicarle a tu boca la misma atención que le prestas al resto de tu organismo. Pide cita en nuestra cínica y mantén tu buena salud.