Cómo agradecen tus dientes una dieta rica en pescado

Mantener una correcta higiene bucal es imprescindible para la buena salud de tus dientes y encías. Pero además de esto, no debemos olvidar la existencia de otros factores que pueden ser grandes aliados a la hora de preservar el bienestar de nuestra dentadura. La alimentación es uno de los más importantes.

Que el pescado es bueno para la salud siempre nos lo dijeron desde pequeños, pero que sus beneficios sobre el organismo atañen además a la salud dental se confirma como una gran noticia. Hablamos especialmente del pescado azul. La vitamina D y el calcio contenidos en él contribuyen al desarrollo de nuestros huesos, y también al buen estado de nuestra dentadura. El alto contenido de vitamina D en pescados azules como el salmón favorece la absorción de calcio y fósforo, nutrientes esenciales que fortalecen nuestros dientes y encías y los protegen frente a comunes infecciones como la gingivitis.

Omega 3 contra la periodontitis

Los beneficios de la ingesta habitual de pescado azul en la prevención de enfermedades dentales como la periodontitis se confirman. Diversos estudios científicos avalan la relación directa entre una dieta rica en Omega 3 y una mejora sintomática en la inflamación e infección de las encías. Los aceites procedentes del pescado azul se han revelado como la mejor fuente de Omega 3, el cual se ha consolidado como un antiinflamatorio natural.

Por tanto, una buena receta para prevenir la periodontitis comienza por aumentar el consumo habitual (a tres o cuatro veces por semana) de pescado azul en tu dieta. Alimentos como las anchoas, boquerones, sardinas y otros pescados azules ricos en grasas insaturadas Omega 3 (DHA y EPA) deberían cobrar especial protagonismo en tu alimentación. Notarás cómo la salud de tus dientes y encías mejoran.

Afortunadamente en España el consumo de pescado es elevado, principalmente por nuestros hábitos tradicionales alimenticios. De hecho, los españoles están entre los europeos que más pescado consumen: en concreto, 42 kilogramos por persona y año. Pero también es cierto que en los últimos años se está experimentando una tendencia a la baja.